En el Chile de la Unidad Popular, las amables señoras de clase media que normalmente servían té con galletitas se convirtieron en fieras ávidas de sangre de “roto”. Salieron a las calles a tocar cacerolas, con las caras envejecidas y desfiguradas de rabia. Se pararon frente a los cuarteles exigiendo un golpe y luego, el 11 de septiembre de 1973, celebraron no sólo el golpe, sino en especial la muerte de Salvador Allende.

Este 4 de junio, el Partido Comunista de Chile cumplirá 105 años de existencia. Actualmente es la colectividad política más grande del país, de acuerdo al registro oficial del Servicio Electoral (Servel). Decenas de miles de personas firmaron para afiliarse a la colectividad de la hoz y el martillo.

Piñera ha acusado que "el Frente Amplio representa un camino de extremismo que no es lo que Chile necesita", pero como dice el refrán: "ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio". Durante el período de su Gobierno, no sólo invirtió en el sector pesquero, sino que generó leyes que privatizaron el mar de Chile, en favor de las siete familias que se adueñaron de las pesquerías del país.

Mediante una cuidadosa coreografía mediática en su sede corporativa, el candidato de la derecha y CEO del grupo económico homónimo, Sebastián Piñera Echenique, perpetró una de sus típicas aporías, que como se sabe, consisten en una proposición discursiva imposible de cumplir, por su insalvable contradicción lógica; en este caso, separar sus negocios de la política mediante el intragable artilugio de los fideicomisos ciegos.

Conocidos los casos de financiamiento ilegal de campañas electorales de Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI) con las platas que recibían desde Penta, Soquimich y otros consocios, así como el traspaso de recursos a esas colectividades desde el sector privado, quedó instalada la pregunta: ¿y cuánto dinero tienen las partidos de derecha en Chile? Como sea, carecen de moral para andar viendo la paja en el ojo ajeno.

La muerte de Agustín Edwards Eastman el pasado 24 de abril, otra vez recuerda que no es posible permanecer indiferentes frente al rol de la prensa, y que es relevante y necesario pensar críticamente su función en la reproducción de la política chilena.

La decisión de ir a la primera vuelta presidencial en noviembre próximo no sólo responde a un cálculo y  aun análisis de posicionamiento político profundo –muy profundo-, lo que es legítimo y propio de la competencia por votos, sino también es el signo de una nueva época política y social.

El periodo de acumulación de capital , entre 1945 y 1970, fue extremadamente alto en todo el mundo y la hegemonía geopolítica de los Estados Unidos no se encontraba impugnada. La geocultura del liberalismo centrista estaba era la ideología dominante. Nunca el capitalismo parece haber funcionando tan bien. Sin embargo, esto no iba a durar mucho tiempo.

Ni el pesimismo ni el optimismo son en realidad categorías políticas, sino como puede observarse con facilidad, son más bien epítetos, calificaciones o descalificaciones que lanzan los adversarios de quienes se ubicarían en una u otra posición.

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