Agresión a Nábila Riffo: Tribunal Declaró Culpable a Mauricio Ortega

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El Tribunal Oral en lo Penal de Coyhaique declaró culpable de la brutal agresión que sufrió Nabila Rifo en mayo de 2016, a su ex pareja, Mauricio Ortega, único imputado.

La Corte informó que, por votación de mayoría –es decir, no unánime- Ortega fue declarado culpable, en calidad de autor, del delito de femicidio frustrado.  

En cambio, fue condenado de forma unánime por el delito de lesiones graves gravísimas, perpetradas durante la agresión, la madrugada del 14 de mayo.

Mauricio Ortega también fue juzgado por otro episodio ocurrido el 5 de junio de 2015, cuando el sujeto concurrió con un hacha hasta una vivienda en que Nabila se encontraba junto con sus hijos.

Respecto a este hecho, Ortega fue absuelto por el delito de amenazas, pero condenado como autor del delito de violación de morada violenta.

En la lectura del veredicto el tribunal resaltó que la responsabilidad de Ortega fue acreditada en el juicio "más allá de toda duda razonable", y que el relato de Nabila ofreció "coherencia, contexto y detalles" enmarcados en un "historial previo de violencia".

"La conducta agresiva, posesiva y despreciativa" de Ortega culminó en el "episodio de violencia extrema", donde la joven fue golpeada con bloques de concreto en la cabeza para luego, estando inconsciente, ser despojada de sus ojos en plena vía pública.

El juicio oral se extendió por más de un mes y comenzó el pasado 13 de marzo con la declaración, ante el tribunal, del propio Ortega, quien aseguró que "jamás" agredió a la víctima.

Su versión fue desmentida por la propia Nabila, quien el 23 de marzo compareció ante la Corte y relató múltiples episodios de maltratos, principalmente verbales, con las referidas excepciones del 5 de junio de 2015 y el 14 de mayo de 2016.

Ante las reiteradas preguntas de la defensa de Ortega, la joven pareció perder la paciencia y señaló:

"¿Qué tiene que ver mi vida sexual con lo que me ha pasado?".

También aseveró, respecto al día de la agresión:

"Yo vi cuando Mauricio me pegó con las piedras".

La audiencia de lectura de la sentencia se realizará el martes 2 de mayo a contar de las 16:00 horas.

Fiscalía pide más de 25 años de cárcel para Mauricio Ortega

Luego de que Mauricio Ortega fuera condenado por la brutal agresión que sufrió Nabila Rifo en 2016, el Ministerio Público solicitó condenas por más de 25 años de cárcel para el atacante.

Ortega fue condenado por tres delitos: Violación de morada violenta, femicidio frustrado y lesiones graves gravísimas.

Debido a ello, la Fiscalía pidió al Tribunal Oral en lo Penal de Coyhaique una pena de 540 días por el primer delito que hace alusión a cuando Ortega ingresó a la casa de Nabila con un hacha, rompiendo parte de la morada.

El Ministerio Público además pidió 12 años y 183 días de prisión por femicidio frustrado y otros 12 años y 183 días por el delito de lesiones graves gravísimas.

Todas estas penas suman un total de 26 años y 176 días de prisión.

El Tribunal Oral en lo Penal de Coyhaique declaró culpable de la brutal agresión que sufrió Nabila Rifo en mayo de 2016, a su ex pareja, Mauricio Ortega, único imputado.

La Corte informó que, por votación de mayoría –es decir, no unánime- Ortega fue declarado culpable, en calidad de autor, del delito de femicidio frustrado.  

En cambio, fue condenado de forma unánime por el delito de lesiones graves gravísimas, perpetradas durante la agresión, la madrugada del 14 de mayo.

Mauricio Ortega también fue juzgado por otro episodio ocurrido el 5 de junio de 2015, cuando el sujeto concurrió con un hacha hasta una vivienda en que Nabila se encontraba junto con sus hijos.

Respecto a este hecho, Ortega fue absuelto por el delito de amenazas, pero condenado como autor del delito de violación de morada violenta.

En la lectura del veredicto el tribunal resaltó que la responsabilidad de Ortega fue acreditada en el juicio "más allá de toda duda razonable", y que el relato de Nabila ofreció "coherencia, contexto y detalles" enmarcados en un "historial previo de violencia".

"La conducta agresiva, posesiva y despreciativa" de Ortega culminó en el "episodio de violencia extrema", donde la joven fue golpeada con bloques de concreto en la cabeza para luego, estando inconsciente, ser despojada de sus ojos en plena vía pública.

El juicio oral se extendió por más de un mes y comenzó el pasado 13 de marzo con la declaración, ante el tribunal, del propio Ortega, quien aseguró que "jamás" agredió a la víctima.

Su versión fue desmentida por la propia Nabila, quien el 23 de marzo compareció ante la Corte y relató múltiples episodios de maltratos, principalmente verbales, con las referidas excepciones del 5 de junio de 2015 y el 14 de mayo de 2016.

Ante las reiteradas preguntas de la defensa de Ortega, la joven pareció perder la paciencia y señaló:

"¿Qué tiene que ver mi vida sexual con lo que me ha pasado?".

También aseveró, respecto al día de la agresión:

"Yo vi cuando Mauricio me pegó con las piedras".

La audiencia de lectura de la sentencia se realizará el martes 2 de mayo a contar de las 16:00 horas.

Fiscalía pide más de 25 años de cárcel para Mauricio Ortega

Luego de que Mauricio Ortega fuera condenado por la brutal agresión que sufrió Nabila Rifo en 2016, el Ministerio Público solicitó condenas por más de 25 años de cárcel para el atacante.

Ortega fue condenado por tres delitos: Violación de morada violenta, femicidio frustrado y lesiones graves gravísimas.

Debido a ello, la Fiscalía pidió al Tribunal Oral en lo Penal de Coyhaique una pena de 540 días por el primer delito que hace alusión a cuando Ortega ingresó a la casa de Nabila con un hacha, rompiendo parte de la morada.

El Ministerio Público además pidió 12 años y 183 días de prisión por femicidio frustrado y otros 12 años y 183 días por el delito de lesiones graves gravísimas.

Todas estas penas suman un total de 26 años y 176 días de prisión.

Corte Suprema anticipa restricción a los medios a raíz de caso de Nabila Rifo

El caso de la agresión a Nabila Rifo, quien sufrió la pérdida de sus globos oculares en Coyhaique, reabrió el debate en Chile sobre la publicidad de la reforma procesal penal, en específico, respecto al manejo de los medios del juicio.

En esta situación está la cobertura de algunos matinales de la televisión, siendo el más bullado el de "Bienvenidos" de Canal 13 donde se mostró el testimonio que detallaba el examen ginecológico durante el juicio, lo que terminó con la renuncia del director televisivo de programa Pablo Manríquez.

Lo ocurrido podría anticipar mayores restricciones al trabajo de los medios de comunicación, según afirmó el presidente de la Corte Suprema, Hugo Dolmestch.

"Demasiada publicidad, sobre todo cuando se entra en cuestiones de orden íntimo, como fue lo que pasó con esta señora, no es bueno para la tranquilidad de la gente y me parece que tendríamos que entrar a revisar esto, inclusive nosotros desde el punto de vista de las facultades que tenemos con la vía de las comunicaciones para hacer mayor transparencia", aseguró.

Dolmestch sostuvo que "a veces la transparencia exagerada trae dificultades y esto me parece que debiéramos hacer una revisión".

La declaración de Nabila Rifo desde una perspectiva crítica

Valeska Gloria Gallardo Hurtado (*)

En la mañana del pasado 23 de Marzo fuimos testigos, a través de los distintos medios de comunicación, de la declaración de Nabila Rifo, víctima de violencia intrafamiliar, mujer que fue golpeada brutalmente en la cabeza con una piedra y a la que luego le sacaron los ojos el día 14 de Mayo de 2016. Pero este juicio que aún se está llevando a cabo en la ciudad de Coyhaique no es el único que se está dando; en paralelo se ha desarrollado un juicio mediático y social que, por un lado, culpa a la victima de lo que le ocurrió, justificando el actuar del único acusado; y por otro lado, otro juicio social a la actuación del defensor penal público que ha actuado en el caso.

Hemos podido apreciar a través de la amplia cobertura mediática, acusaciones de victimización secundaria y de transgresiones de los derechos de la víctima, haciéndonos olvidar los poco populares derechos de los acusados. Ambos intervinientes tienen derechos, que no priman unos sobre otros en el proceso penal chileno.

En el contexto de la declaración de la víctima Nabila Rifo, no es fácil pasar inadvertido la presencia mayoritaria de hombres en cada una de las instituciones intervinientes en el procedimiento. Por un lado tres jueces hombres, por el lado de la Fiscalía dos fiscales hombres  y un querellante del mismo sexo; al frente tres abogados de la defensoría penal pública y sólo dos mujeres abogadas en calidad de querellantes.

Pero ¿por qué la integración de la sala es relevante? Es relevante porque, a pesar de los continuos intentos por establecer criterios de género al interior de las instituciones estatales, aún estamos lejos de conseguir que estos criterios sean incorporados en el razonamiento legal por completo y las personas que trabajan dentro de las instituciones también pueden reproducir estereotipos.

Esto es relevante, puesto que según la teoría de “victim blaming”, los hombres son más proclives a creer que los casos de violación o agresión a una mujer son mitos, ellos tienden a ser menos contenedores, menos preocupados, más culpadores y denigradores con las víctimas en los casos de violencia sexual contra las mujeres victimas. (Grubb, 2012)

Inicialmente la teoría de “victim blaming” se relacionó sólo con los delitos sexuales en los cuales las mujeres son víctimas, atribuyendo la baja tasa de denuncia de estos delitos a toda una cultura de culpabilización a ellas victimas por parte de toda la sociedad, incluyendo a los funcionarios institucionales encargados de recibir denuncias e iniciar persecuciones penales.

Pero no hay motivo para que estos criterios no se puedan aplicar a las otras  violencias de género, a las físicas y psicológicas, dónde encontramos las mismas dudas y los mismos reproches a las mujeres que deciden denunciar.

Aquí se encuentran los victimizadores secundarios, que operan con la lógica del “victim blaming” y que buscan justificar la agresión que ha recibido la víctima, sea con el tipo de apariencia física, la ropa que llevaba puesta, si había o no consumido alcohol o drogas, o cuál había sido el comportamiento sexual de la víctima antes del ataque. Todos de estos factores llevan al victimizador a entender que la víctima no cumplió con el rol de género que le corresponde, y por lo tanto de alguna forma merece la agresión recibida. (Finch, 2005). Estas cuestiones le fueron preguntadas a Nabila, y ella las tuvo que contestar.

Sin embargo, por otro lado, justo al frente de Nabila, se encuentra en el juicio el defensor penal público y su rol. La principal función de un defensor penal público es proporcionar defensa a los imputados acusados de un crimen, simple delito o falta; para todo aquel que no tenga un abogado, asegurando de esta manera el derecho a defensa por un abogado letrado, así como el debido proceso dentro de un juico penal.

La Defensoría Penal Pública se incorpora al procedimiento penal chileno a partir de la modificación del sistema de persecución penal el año 2001, que modifica el anterior procedimiento inquisitivo, dónde el juez era tal y a la vez parte; por uno de carácter contradictorio, donde al juez le corresponde dictar una sentencia en cada caso y al Ministerio Público llevar adelante la acción penal.

Es importante recalcar el carácter contradictorio de éste ya no tan nuevo procedimiento penal, puesto que es a través de esta controversia donde los abogados de cada lado (Fiscalía y Defensoría) pueden y deben ejercer las preguntas necesarias para que su posición sea comprendida por el juez. Sin un abogado defensor, que represente los intereses de aquellos a los que el sistema estatal de persecución penal hoy en día culpa, no podemos hablar de justo y racional procedimiento. Este es un derecho de todos los imputados y acusados en un Estado de Derecho.

En el caso de Nabila Rifo, la defensa tiene el deber de plantear una teoría alternativa, puesto que esa es la posición sostenida por el defendido, quien señala ser inocente, y de acuerdo a las evidencias del caso, es posible plantear la existencia de una tercera persona involucrada en los hechos.

El defensor no puede hacer caso omiso del relato de su representado, puesto que sino no estaría representando sus intereses y estaría ahí violando su derecho a defensa. No es deber del defensor creerle o no a la víctima, su deber es darle sustento al relato de su representado a través de las pruebas que se puedan presentar en juicio.

El hecho que el defensor en este caso haya sido cuestionado en los por los medios de comunicación masiva por plantear una teoría alternativa, muestra que el rol del defensor no ha sido entendido por los medios, siendo demonizada su función. No es menor realzar el punto anterior, puesto que aún se está en la etapa procesal donde el acusado tiene la posibilidad de ser encontrado inocente.

La presunción de inocencia se mantiene aún a pesar del juicio mediático que se ha visto en este particular el caso, y si bien es importante resguardar el derecho a la información, también lo es resguardar el de las víctimas y los acusados.

El caso de Nabila Rifo nos ha mostrado que el sistema penal chileno debe resolver de buena manera la colisión de dos derechos. Por el lado de la víctima, se debe evitar que en casos donde ella ha sufrido tales vejaciones, que conllevan daños psicológicos y morales, no sea victimizada nuevamente en su declaración ante el tribunal; y por el lado del acusado, que se resguarde su derecho a plantear una teoría alternativa y contrainterrogar.

Una posible respuesta a este dilema la podemos encontrar en el Proyecto de Ley que regula las entrevistas grabadas en video, y otras medidas de seguridad a menores víctimas de ataques sexuales (Boletín 9245-07), el que busca evitar victimización secundaria en menores de edad.

Lo que plantea el proyecto es que los menores sean entrevistados por personal especializado, en una sola ocasión, la cual debe ser videograbada, evitando las múltiples entrevistas en distintas instancias; además, que los menores declaren en juicio en una sala separada del tribunal, pero conectada con éste, donde las preguntas de los intervinientes sólo son hechas a través el juez presidente.

Un sistema similar de declaración podría también implementarse en juicios donde la víctima sin ser menor de edad, haya pasado por tanto sufrimiento y son notorios los padecimientos que le ha causado el delito. Es posible, y no particularmente costoso, implementar un procedimiento en el cual caso a caso se evalúe, y donde la gravedad de los hechos justifique su uso.

Esto sin dejar de lado la posibilidad del interrogatorio del defensor, teniendo acceso a las videograbaciones originales desde el inicio de la investigación y teniendo la posibilidad de realizar las preguntas necesarias en juicio para poder ejercer la defensa de su representado, sin que se vea alterada la posibilidad de contradecir.

(*) Abogada y Licenciada en Derecho por la Universidad de Chile.

Fuente: Red Seca

El doble crimen a Nabila Rifo


Hugo Farias Moya

Mucho se ha comentado sobre el caso de Nabila Rifo, mujer y madre de Coyhaique que fue agredida hasta casi la muerte por el padre de sus hijos, un hombre llamado Mauricio Ortega. Todo el morbo en ciernes de una sociedad cartucha e hipócrita se ha visto transcurrir por estos días. En el juicio a Nabila hemos visto de todo, desde la condena pública a su vida sexual hasta su rol de madre, como si todo esto sirviera como justificación a su brutal agresión hasta casi su posible muerte.

Todo Chile ha seguido con mucho interés este caso y al igual que muchos chilenos no deja de conmoverme cada día al saber los detalles más oscuros de su martirio. Su pareja, y por desgracia padre de sus hijos, la golpeaba constantemente y ella siempre seguía al lado de él como castigándose por algo que ella creía normal. Era como una dependencia sicológica, como el carcelero a su prisionero, no podía huir de él. También era una dependencia monetaria, porque siempre el hombre la chantajeó con el pretexto del dinero para ella y sus hijos. Este maltrato era normal ante la vista de todos, ante sus hijos, ante sus parientes y cercanos. Porque digámoslo como es, en nuestro país es normal maltratar a las mujeres, es normal en todo sentido. Desde la violencia hacia nuestras madres, por parte de nuestros padres, que siempre la disminuyeron. Violencia a nuestras parejas y a nuestras hijas. Y no me refiero a la violencia física que cae sobre ellas, me refiero también a una violencia que está arraigada en nuestra mente y que termina por banalizar toda la agresión hacia ellas.

En el juicio a Nabila se le ha preguntado por su vida sexual, si tuvo muchas parejas, si se acostó o no con tales fulanos. Ha actuado contra ella nuevamente el tribunal de la inquisición. Esto a vista y dependencia economicapaciencia de un juez impávido que ni siquiera se le ha arrugado la epidermis ante tanta violencia verbal hacia ella. Nadie se paró de su silla a protestar por este cruel ultraje a su intimidad. Ella no es la acusada en este juicio, es la víctima, algo que parece nadie del poder judicial darse cuenta. El culpable es otro, es Mauricio Ortega, su agresor. Por supuesto que a él no se la han consultado cuantas parejas sexuales ha tenido, ni se le muestran algunos informes médicos de su salud mental. No, esto no se le pide al agresor, pero si a la agredida. Menos mal que Nabila ha tenido un mínimo de dignidad al responderle al abogado que le preguntó por su pasado sexual: “Y esto que tiene que ver con la agresión que recibí”.

En este caso están todas las pruebas para inculpar al criminal, sin embargo se sigue con el circo mediático de someter la víctima al escarnio público, olvidándose de que aún tiene hijos aun en edad de crecimiento. Ni siquiera a ellos se les han respetado sus derechos como niños.

Ayer, durante el programa de la mañana el canal católico T13, presentó y leyó en televisión el informe ginecológico de la víctima, con detalles tan sórdidos que llega a ofender la conciencia pública. Entre estos detalles salía hasta el olor de sus partes íntimas. ¿Qué es esto me pregunto? ¿No hay nadie en la Universidad Católica que les diga a estos sudo periodistas cual es la ética de sus noticias? Esto me paraliza y me hace temer por todas las mujeres que pueden verse sometidas a una agresión de esta naturaleza y que como sociedad la consideremos normal.

Lo que me repugna es que todo este show se presente en un canal de televisión que se considera “Católico” y que por estos días está dando un triste espectáculo.

Claro es posible que esto suceda porque, les guste o les ofenda a algún majadero, la religión siempre ha mirado en segundo plano a la mujer. De hecho está escrito en el libro sagrado de los cristianos que Dios creó a la mujer, porque el varón necesitaba una compañía. Por supuesto que justamente nació de la costilla del hombre.

Ahora la iglesia se opone a que la mujer decida sobre su cuerpo y no sea castigada fruto de una violación o un feto inviable. Es decir, está condenada a sufrir el martirio de tener en su vientre un hijo que vivirá algunas horas. O peor aún, si es violada por uno o varios agresores debe, en nombre de Dios traer ese hijo al mundo, condenando a la mujer a un castigo de por vida.

La mujer en Chile está doblemente castigada. Si se integra a una Isapre en edad fértil su plan de salud es tres veces más caro que un hombre. Por supuesto que ningún político se declara escandalizado por esta arbitrariedad. Y después se quejan de que hoy nacen cada vez menos niños. En la vida laboral la mujer gana menos que un hombre a un mismo trabajo. Si es exitosa como profesional se le enrostra su falta de capacidad de ser una buena madre, es fin toda una cultura machista absurda y retrógrada.

Si no cambiamos en algo nuestra estructura mental como sociedad y como personas seguirán existiendo más “Nabilas”, ante la indiferencia de una sociedad que cada día que pasa pierde sus valores más elementales.

Fuente: Piensa Chile