Sólo cinco días de libertad alcanzó a disfrutar Leonardo Azagra Valdivia, el audaz delincuente que se fugó del tribunal de San Bernardo, luego de acuchillar a un gendarme y utilizar a un juez como rehén. Esta mañana fue capturado por el OS-9 de Carabineros, en una vivienda de la misma comuna.

Dos meses después del requerimiento de Fiscalía, Bancard, la matriz de inversiones de Sebastián Piñera, todavía no entrega los correos entre su hijo y el gerente general, Nicolás Noguera. Los motivos no pueden no ser poderosos. De resultar verídicas versiones de prensa conocidas hoy, la carrera política de Piñera estaría virtualmente liquidada.

Es cierto que, en la última etapa de la investigación, las esposas de los dueños de Penta fueron formalizadas por delito tributario, perpetrado a través de boletas falsas. Pero igual deberían darse con una piedra en el pecho, porque saldrán piola de otras inversiones inexplicadas, como inmuebles, diversas sociedades e inversiones en Islas Vírgenes Británicas.

Leonardo Andrés Azagra Valdivia, era hasta hoy un reo rematado del penal Colina I, con condena a diez años por homicidio de una joven de 19 años, en 2011. Pero después de hoy será recordado como una leyenda a emular, en el mundo del hampa.

El juez Sergio Henríquez Galindo, de 38 años, es, después de todo, un hombre de suerte. Fácilmente pudo haber muerto en la trepidante eternidad de no más de dos minutos que tomó la audaz fuga del convicto por asesinato, Leonardo Azagra Valdivia. Pero vivió para contarlo, y lo hace a pesar de la recomendación de la Unidad Regional de Atención a Víctimas y Testigos.

En la audiencia en el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, en la que se resolvió que la investigación del ex Comandante en Jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba sobre lavado de activos permanecerá en la justicia ordinaria, el fiscal José Morales reveló que entre 2005 y 2013, Fuente-Alba gastó 466 millones de pesos en la compra de autos de lujo.

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