Carta Abierta a Pilar Armanet

Nacional
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Estimada Rectora:Comencemos por los hechos. A través del correo de un funcionario de la casa de estudios que usted encabeza, nos enteramos que nuestra presencia en un foro organizado por estudiantes fue vetada.

Tras el interés de los estudiantes de realizar la actividad afuera de la institución, las acciones de censura por la administración llegaron a tal extremo, que cientos de estudiantes vespertinos vieron sus aulas cerradas y las clases suspendidas -incluso argumentando que había amenazas de bomba-, por el sólo hecho que un diputado contrario a los intereses económicos del Grupo Laureate pretendía participar de un conversatorio organizado por estudiantes en calle República.

Se trata de una acción autoritaria e impropia de una universidad.

Y no hablamos sin fundamento, pues a diferencia de la versión de Laureate, que señala que fueron los estudiantes quienes pidieron la suspensión de clases, son ellos mismos (cuatro centros de estudiantes) los que niegan haber solicitado este acto de censura.

Y hablamos de Laureate, Rectora, porque es el dueño controlador de la universidad que usted dirige. Tan claro y protagónico es este rol, que cuando nosotros decimos que los intereses de los accionistas de Laureate deberían irse de Chile, para que las instituciones que hoy están controladas por ellos pasen a perseguir exclusivamente la educación de calidad y no la maximización de sus retornos, usted lo tergiversa para mostrarlo como un ataque a la comunidad de la Universidad de Las Américas.

Afortunadamente muchos estudiantes y académicos piensan distinto. Entienden que su universidad, la que viven con pasión y compromiso, podría elevar su calidad si el esforzado aporte que ellos hacen se destinara a educación, y no a engordar las utilidades de una empresa cuyas acciones se transan en la bolsa de valores de Estados Unidos.

De más está decir que esta salida a la bolsa vuelve insostenible seguir argumentando que Laureate no lucra, incluidos los subterfugios legales que ocupa en Chile y que esperamos prohibir más explícitamente en una reforma al sistema.

No nos hemos manifestado en contra a la diversidad de proyectos educativos o a la educación privada, siempre y cuando ésta sea de calidad. Es más, creemos que pueden ser un tremendo aporte al servicio de las necesidades que vive nuestra sociedad. Nuestro adversario es el lucro en el sistema educativo y los controladores que ejercen como dueños autoritarios, poniendo por delante sus utilidades y asfixiando a las comunidades educativas.

En ambos casos, Chile cuenta con larguísima tradición de instituciones no estatales que no son un negocio y donde, por ejemplo, sería impensable que el dueño suspenda las clases sólo porque les molesta la opinión de alguien que piensa distinto. En esas universidades privadas, desde luego, la rectoría no habla a nombre de la organización de los estudiantes, ni constituye un problema que cualquier grupo de alumnos convoque a otro ciudadano a conversar a sus aulas.

Por eso el problema es Laureate, Rectora, y no la comunidad de la Universidad de Las Américas como usted pretende hacer creer.

Para bien de Chile y desgracia de Laureate, cada vez somos más los que pensamos que la calidad sube cuando los recursos se reinvierten en educación y no se desvían a la cuenta corriente del dueño.

La comunidad de Universidad de Las Américas sabe que somos aliados para que sus docentes tengan mejores condiciones laborales y académicas, para que sus recursos se reinviertan sin inventar servicios o gastos para cumplir con el objetivo de sumar dinero a sus arcas, para que las carreras tengan pertinencia con el mundo laboral, en fin, somos aliados para una mejor universidad y una mejor educación.

Para eso debemos acabar con el lucro y los descriterios de Laureate. Por lo mismo es que participaré de cualquier debate que su casa de estudios organice, el día que usted considere que una opinión contraria a la propia, no es una amenaza que obligue a sus estudiantes vespertinos a perder un día de clases.

Hasta entonces, le saluda cordialmente

Giorgio Jackson