La burocracia debe constituir un problema central para cualquier abordaje del estado. En cuanto pretendemos ir más allá del estado en su figura más abstracta, como forma política del capital, y avanzar en el estudio de su génesis histórica o en el análisis de formas de estado o de estados concretos, el estado se nos presenta como aparato burocráticamente estructurado.

"La economía global se explica mejor a través de las categorías y análisis de Marx que de cualquier otra forma, básicamente por la existencia de la lucha de clases y la desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza, mal que les pese a muchos tertulianos liberaloides. Sin embargo, desde la economía mainstream se sigue afirmando que La Tierra es plana...[1].

Albert Camus (1913-1960) y Jean-Paul Sartre (1905-1980), dos franceses cuyas publicaciones los convirtieron en autoridades de la corriente filosófica existencialista, así como en autoridades del pensamiento político de izquierda francés, protagonizaron una irritada confrontación epistolar que el segundo publicó en su revista Temps Modernes.

«Para el Che, el marxismo era ante todo la filosofía de la praxis» escribe Michael Löwy en La pensée de Che Guevara.1 Esta afirmación —que confirma por lo demás toda la obra del Che—,2 inscribe el imaginario político de Ernesto Guevara en las tradiciones del pensamiento crítico que conciben la actividad humana sensible, la praxis, como el demiurgo que hace posible la transformación de la vida social.

Empezaré con una declaración de perplejidad para tratar de justificar una argumentación que tal vez parezca paradójica. En los casi treinta años que llevo aceptando invitaciones para hablar sobre marxismo ésta es la primera vez que me convocan bajo un rótulo tan favorable como “las virtudes del marxismo“.

Acosada por el poder, varias veces encarcelada y brutalmente asesinada durante la revuelta de los espartaquistas alemanes, Rosa Luxemburgo tuvo una existencia corta en un cuerpo pequeño. Y como ella misma reconocía, la vida —es decir, la revolución triunfante— siempre la evadió, nunca ocurrió como ella pensaba y donde ella estaba.

Visto el reciente apoyo por parte de la confederación sindical AFL-CIO al oleoducto de Dakota (Dakota Access Pipeline, DAPL), parece lícito pensar que estamos asistiendo a un nuevo episodio de la confrontación entre los derechos indígenas por un lado y los activistas sindicales de izquierda por otro.

Las teorías van y vienen; lo que persiste es la injusticia. Y mientras esto sea así, habrá siempre alguna forma de respuesta intelectual y artística a ello. Indudablemente, el marxismo no ha desaparecido, como sí ha ocurrido con el posestructuralismo (de manera bastante misteriosa), e incluso quizá con el posmodernismo. Ello se debe en gran medida a que el marxismo es mucho más que un método crítico; es una práctica política, explica el crítico literario y escritor marxista Terry Eagleton.

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