En muchas oportunidades hemos analizado, los efectos nocivos de las campañas de prensa, realizadas por las multinacionales, para crear falsos positivos en las naciones del mundo. La multiplicación de noticias falsas, armadas en laboratorios de prensa amarilla, es la punta de lanza de las agresiones, contra países que buscan propuestas, en un mundo multipolar.

En uno de sus últimos actos en el cargo, el presidente Obama conmutó el martes lo que resta de la condena penal de Chelsea Manning, analista de inteligencia del Ejército que fue condenada por la filtración en 2010 de miles de documentos que revelaron actividades militares y diplomáticas de Estados Unidos en todo el mundo y volvieron famoso a WikiLeaks, que publicó todas las revelaciones.

¿De qué estamos hablando cuando reclamamos la democratización de la comunicación y de la información? ¿Hablamos solo de redistribución de frecuencias radioeléctricas para garantizar el derecho humano a la información y la comunicación?

“Utilizamos información procedente de distintas fuentes para determinar qué anuncios pueden ser relevantes y útiles para ti”, advierte Facebook en la página ‘Cómo determinamos tus preferencias de anuncios’.

Hillary Clinton fue la elección de casi todas las juntas de redacción de los periódicos estadounidenses. No importaba. Cuando se trata de influir en la opinión pública, la elección presidencial de 2016 demostró con desalentador efecto el debilitamiento de los medios tradicionales y el poder ascendente de las redes sociales como Facebook.

Internet y la World Wide Web siguen siendo el mayor sistema de comunicación descentralizada que la humanidad ha visto jamás. Esta era una parte del diseño: los inventores de la web deseaban que todos pudieran crear y acceder a la información.

Hace varias décadas que los movimientos sociales tienen en la mira a las corporaciones transnacionales, su injerencia en la gobernanza global y sus abusos de poder. Los sectores de la minería, petróleo, agro-alimentación, farmacéutica, finanzas, están entre los grupos que más son objetos de monitoreo, crítica y movilizaciones.

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